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¿CÓMO HACEMOS NUESTRA CASA MÁS SOSTENIBLE? 

 

Dr. José Norberto Guerra Ramírez - Arquitecto | Director Escuela de Arquitectura UCN | Evaluador Energético CES

Proyecto Contenedor Demostrador ARQ_UCN

En este tiempo de cuarentena, de encierro, hemos tenido que estar más tiempo en nuestras casas, conviviendo con nuestra propia realidad, donde debimos adaptarnos a una nueva cotidianeidad: nuestro espacio doméstico se ha transformado en oficina, en taller de costura, en sala de clases, en gimnasio, en plaza de juegos, etc. Esta circunstancia también nos ha permitido darnos cuenta del valor de nuestro espacio vital, y que todo ello ha traído un impacto no previsto, ya que nuestras cuentas de agua, luz y gas reflejan una importante alza de consumo, con casi un 60% más de lo normal.

En el taller sobre mercado domiciliario realizado el jueves pasado pudimos plantear los tres desafíos que tenemos como región para fortalecer lo que se conoce como la “Ley de generación distribuida”, “net Billing” o “generación ciudadana”. Este último concepto es muy apropiado, porque la posibilidad de autogeneración de la propia energía es mucho más conveniente cuando la escala de la inversión es comunitaria, es decir, pensada en ahorro energético y económico para los gastos comunes de una comunidad de departamentos o viviendas en condominio.

Los tres desafíos para que Antofagasta sea de verdad la capital solar de Chile son los siguientes:

Desafío 1: Antofagasta Solar. Potenciar el uso de las energías limpias o renovables en la edificación

Es necesario traspasar la tecnología desarrollada en las grandes plantas fotovoltaicas y escalar al nivel de los edificios y equipamiento público, para que verdaderamente la ciudad sea la capital solar de Chile. Hoy, el 85% de la capacidad instalada de proyectos de generación distribuida o net billing se encuentra en la zona centro-sur del país.

Este es un mercado en alza en el país, Antofagasta ya debiera tener una ordenanza solar, como se han desarrollado en otras ciudades del mundo, como es el caso de Barcelona, donde hace ya 20 años cuentan con esta normativa solar que obliga a que los edificios de nueva construcción contemplen que un porcentaje significativo de la energía que requieren para su funcionamiento, provenga de energía solar o energías renovables. De igual modo, esta normativa ha incorporado a los edificios antiguos, en los que se implementa una rehabilitación energética que no impacta al funcionamiento del edificio, ya que se trabaja en la fachada exterior.

En nuestro país, este mercado está bien regulado por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) , hoy podemos encontrar soluciones empaquetadas, llave en mano que facilitan al interesado acceder a productos que cuentan con respaldo y seguridad de las empresas conocidas por los usuarios.

Desafío 2: Promover la Integración arquitectónica y paisajística de la energía solar en la imagen de ciudad

El avance de la tecnología solar nos permite aseverar que hoy no basta con poner un panel fotovoltaico en el techo del edificio para decir que es una solución sostenible. Esa respuesta es prehistoria. En el proceso de transición energética hacia un modelo más sostenible y autosuficiente para potenciar la generación distribuida, hoy se debe buscar la integración arquitectónica de los paneles fotovoltaicos en la envolvente del edificio. El mercado ofrece distintas tecnologías que permiten integrar los paneles en la fachada, ya sea como aleros, barandas o quiebra vista, y también los paneles se pueden incorporar como una doble piel para implementar un sistema pasivo de fachada ventilada y control de la radiación solar, adicional a la captación energética.

La implementación de los captadores solares en los edificios, en el entorno de la ciudad, constituye un cambio en la fisonomía del paisaje urbano de calidad. Este, es un gran desafío para aprovechar con eficiencia las superficies de captación solar e integración de los diversos elementos de instalaciones solares en cubiertas de sombra urbana, marquesinas, paraderos de buses y luminarias, entre otras soluciones.

En la UCN estamos desarrollando el Proyecto FIC-R Contenedor Demostrador de estrategias de integración de las ERNC, para fortalecer la industria de viviendas sustentables en zonas áridas. Este proyecto de investigación aplicada, financiado con fondos del Gobierno Regional, busca desarrollar y evaluar las estrategias de integración arquitectónica de ERNC, especialmente la energía solar fotovoltaica, a través de la construcción de un prototipo de investigación. Estamos haciendo estudios locales y mediciones para ofrecer soluciones tecnológicas adecuadas a las viviendas de la región, que fortalezcan e impacten en la industria de viviendas sustentables nuevas o existentes de la región de Antofagasta.

Desafío 3: Cambio hacia una comunidad más sustentable

En un contexto mundial de cambio climático y eficiencia en el uso de recursos energéticos, el urgente llamado es a cambiar y/o modificar conductas hacia comunidades más sostenibles, con mayor responsabilidad ambiental. Es muy necesario comenzar con acciones que signifiquen un cambio real y visible. Aprovechando la tecnología, podemos comprometernos con el control de nuestros consumos energéticos e hídricos, lo que significa reeducar nuestras conductas para enfocarnos en una conciencia medioambiental y cuidado de la tierra, nuestro hogar común.

Sin duda, el proceso de transición energética requiere de una comunidad empoderada, con información. De los tres desafíos, este es quizás el más importante, ya que no se trata de sumar mayores recursos económicos, sino que implica aunar voluntades, movilizar un cambio en la conducta cultural, en los modos de uso de la energía y el agua.

Por ello, la instalación de una cubierta fotovoltaica o techo solar, como energías sociales, lleva asociada la promoción de cambios en la conciencia personal hacia una vida más sustentable. Por ejemplo: planificar los horarios de mayor consumo, como el uso de la lavadora o la plancha de ropa, hacer duchas cortas y duchas con agua fría, el uso de la bicicleta como medio de transporte saludable, y realizar composteras de residuos orgánicos para crear huertos comunitarios.

Reducir la basura, reciclar productos, reducir el uso de plásticos de un solo uso, apagar los equipos electrónicos cuando no están en uso para evitar consumo fantasma -que es el consumo de electricidad de los aparatos electrónicos conectados permanentemente a la red-, realizar el cambio a ampolletas led de bajo consumo en nuestras casas, incorporar sellos para evitar fugas o pérdidas de calor, cambiar las ventanas de vidrio simples a unas de mayor tecnología como las termopanel. Y cuando compro una casa o un departamento, fijarme muy bien en la orientación solar, preferir las que tengan orientación norte, ya que usarás menos calefacción y menos iluminación artificial, y son más higiénicas, sin humedad.

Por ello, la generación ciudadana es movernos hacia un cambio positivo, pero no solo implica ahorro económico en nuestra cuenta de la luz, sino que también es generar nuevos hábitos y cambios de conducta permanentes.

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