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Fallas corticales en Chile

Basado en conversación con el Geólogo Jose Cembrano, profesor titular de la Universidad Católica de Chile; editado por José Luis Almazán

Chile es un país privilegiado para revelar la naturaleza geológica del peligro sísmico. La denominada “zona de subducción” entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana, que atraviesa prácticamente toda la costa chilena de sur a norte, genera muchos terremotos de magnitud mayor a 7.5, como también mega-terremotos de magnitud mayor a 8.5. De estos últimos los más recordados son quizá el Terremoto de Valdivia de 1960 y el “reciente” terremoto del Maule de 2010. El periodo de retorno de estos eventos varía entre decenas a cientos de años. En contraste con lo anterior, las fallas corticales situadas en el continente, generan terremotos con magnitudes máximas entre 7.0 y 7.5, con periodos de retorno de miles de años. 

Los terremotos de tipo subducción han sido considerados como el principal peligro sísmico para Chile, por su potencial de generar daños importantes en extensas regiones. Pero los terremotos corticales también tienen la capacidad de producir gran destrucción, pero a escala local, debido a la menor profundidad de sus hipocentros. Sin embargo, un conocimiento más profundo del potencial sismogénico de las fallas corticales es aún incipiente en Chile. Los pocos datos duros que se conocen revelan que estas fallas tienen una velocidad de deslizamiento entre 0.2 y 7 mm por año, lo cual es muy pequeño en comparación de los 70 mm/año con que en promedio se mueve la placa de Nazca. Esto complica mucho la delimitación geográfica y la estimación del real peligro sísmico de las fallas corticales. 

Sin embargo, hubo un hecho histórico que incrementó el interés de la comunidad científica nacional e internacional por las fallas corticales en Chile. Este hecho fue el muy mediático terremoto de Pichilemu del 11 de marzo de 2010, de magnitud 6.9, y que coincidió con la ya célebre ceremonia de traspaso del mando presidencial. En un principio se creyó era una réplica del mega-terremoto del 27 de febrero de 2010, pero los análisis sismológicos de los patrones de onda y las ubicaciones del hipocentro determinaron que se referían a un evento independiente. Aunque es altamente probable que este evento haya sido muy influenciado por los cambios en las tensiones tectónicas generadas por el mega-terremoto ocurrido apenas dos semanas antes.

Extracto paper Shallow Anatomy of the San Ramón Fault (Chile) Constrained by Geophysical Methods: Implications for its Role in the Andean Deformation, profesor Gonzalo Yáñez, profesor asociado Departamento de Ing. Estructural y Geotécnica, Universidad Católica de Chile. 

Este renovado interés por las fallas corticales fue determinante para que se empezara a hablar de la hoy famosa falla de San Ramón, de cerca de 50 km de extensión, que atraviesa de norte a sur las comunas de Vitacura, Las Condes, La Reina, Peñalolén, La Florida y Puente Alto. Quizá no sea aventurado afirmar que la “fama” de esta falla se deba a su ubicación “privilegiada” en la Región Metropolitana de Santiago. Aunque hoy en día se sabe mucho más de esta falla que hace apenas 10 años, no hay acuerdo entre los expertos en relación a qué medidas concretas deben tomarse para proteger a la población que habita en la zona aledaña. Esta discusión está recién comenzando, y promete ser muy interesante y acalorada, en sintonía con los tiempos que corren. 

JOSÉ MIGUEL CEMBRANO

José Cembrano, profesor titular de la Universidad Católica de Chile; editado por José Luis Almazán

Referencia principal: Santibáñez, I.; Cembrano, J.; García-Pérez, T.; Costa, C.; Yáñez, G.; Marquardt, C.; Arancibia, G.; González, G. 2018, Crustal faults in the Chilean Andes: geological constraints and seismic potential. Andean Geology 46 (1): 32-65. [doi:http://dx.doi.org/10.5027/andgeoV46n1-3067]

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